Código ético

Para nosotros presenta el tabú dos significaciones opuestas: la de lo sagrado o consagrado y la de lo inquietante, o peligroso, prohibido o impuro.

Sigmund Freud: Tótem y tabú (1930).

 

Entre los ingenieros de caminos hay tres palabras tabú: cohecho, estafa y corrupción. No son las únicas, pero están muy presentes en la práctica de la profesión. Los actos que designan son la esencia del trabajo de muchos de los más influyentes de nuestros colegas, y eso hace insoportable relacionarlo con algo delictivo.

Por eso se emplean eufemismos que quitan importancia y hacen creer a los novicios que es algo sobreentendidamente aceptado y hasta normal. El eufemismo de “cometer cohecho” es “engrasar”. Ya no designa un delito sino una práctica social que contribuye a que el mecanismo no se pare, que facilita las relaciones entre las partes: lo mismo un jamón, que una comida para todo un departamento de la administración, un coche en leasing, un viaje de placer algún lugar exótico, o una pequeña reforma en el chalet del Director. Los ejecutivos los llaman “gatos de representación”.

La “estafa” es la “habilidad” del Jefe de Obra. Consiste básicamente en cobrar por algo el doble de lo que vale.  Puede llegar a la falsificación de facturas, pero entonces empieza a ser peligroso. Lo normal es decir que se ha hecho lo que no se ha hecho. Que se han ejecutado pilotes de 30 metros, cuando sólo tienen 20 (conocemos casos en los que sólo tenían 1 metro). Que el asfalto tiene un espesor de 8 cm y solo son 5. La forma más elegante de la estafa recibe el nombre de “optimización” de los recursos. Consiste en cambiar una partida del proyecto por otra de peor calidad y más barata, pero cobrando más por ella. Este uso podría usar como palabras sustitutas “tocomocho” o “dar duros a cuatro pesetas”, por las evidentes concomitancias que mantiene con tan ingeniosas prácticas populares. Por supuesto para que la “optimización” de recursos funcione,  necesita la colaboración de los contrarios, o sea su “engrase”. Los Jefes de obra ríen y presumen de su “habilidad” y se las miden a ver quién la tiene más larga, como los chavales de 15 años que rivalizan por una chica. Porque la organización, en el fondo, fomenta una suerte de riesgo, de iconoclastia, que favorece siempre un poco al feligrés y mucho al patrón, el hombre en la sombra, la casta sacerdotal.

Como es natural en todo tabú, los sacerdotes y los textos sagrados de la tribu son los encargados de preservarlo. Para el Código Deontológico del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puerto, redactado nada más que hace 5 años, en 2009, ninguna de las palabras tabú existe. Por supuesto, tampoco sus eufemismos. Como buen libro religioso, es un texto paternal que anima a los feligreses a la “bondad”, al compañerismo y al respeto a la casta dominante.

Por eso, y hasta que consigamos elaborar un Anti-Código Deontológico, nos conformaremos con traer aquí las estimulantes palabras del Código Ético de la ASCE, Asociación de Ingenieros Civiles (ya no religiosos) de Estados Unidos, cuyo artículo 6 dice algo tan saludable como lo siguiente:

CANON 6

Los ingenieros actuarán de forma que contribuyan a mantener y aumentar el honor, la integridad y la dignidad de la profesión de la ingeniería, y tendrán tolerancia cero con el cohecho, la estafa y la corrupción.

a) Los ingenieros no participarán en negocios o prácticas profesionales de naturaleza fraudulenta, deshonesta o no ética.

b) Los ingenieros serán escrupulosamente honestos en el control y gasto de los fondos que tengan asignados, y promoverán un uso eficiente de los recursos disponibles mediante el cumplimiento de sus funciones de manera abierta, honesta e imparcial, con lealtad al público, a las contratas, a los socios y a los clientes.

c) Los ingenieros actuarán con tolerancia cero hacia el cohecho, la estafa y la corrupción en todas las actividades de ingeniería o de construcción en las que participen.

d) Los ingenieros vigilarán especialmente mantener un comportamiento ético apropiado allí donde el pago de gratificaciones o sobornos sean prácticas institucionalizadas.

e) Los ingenieros se esforzarán en actuar con transparencia en la contratación y ejecución de proyectos. La transparencia incluye la publicación de los nombres, direcciones, objetivos y honorarios o comisiones pagados, de todos los intermediarios que intervienen en la obtención del proyecto.

f) Los ingenieros fomentarán el uso de certificaciones que contemplen tolerancia cero con el cohecho, el fraude y la corrupción en todos los contratos.

El día que un texto así llegue a nuestro Colegio y el Colegio acepte tramitar denuncias relacionadas con estos delitos, proteger a los denunciantes y perseguir a los denunciados y expulsarlos, habremos superado la actual etapa  tribal-supersticioso-fetichista. Dediquémosle sacrificios al dios del dinero para que no tengamos que esperar otros 300 años.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s